Aparcado al final del muelle.
Los Skyaks esperan al final del muelle, listos en cuanto la aventura te llame. Elige uno, apúntalo al horizonte y todo el océano será tuyo para cruzarlo.
Impúlsate. Despega. Lúcete.
El Skyak es tu vehículo para salir del campamento. Sube y te lleva directo a tu propia isla, o a la de un amigo si prefieres ir de visita. Sin nadar, sin esperar por un barco. Va viento en popa.

Tu isla. Exactamente como la dejaste.
Entras volando a baja altura sobre tu propio muelle. No se movió nada. No se construyó nada que no fuera cosa tuya. Nadie cogió tus cosas sin pedir permiso. Es tuyo y se queda contigo.

Ahora, hazlo más grande.
Empieza como un simple montoncito de arena. Desbloquea una zona de construcción y del mar aparece más terreno. Sigue avanzando y se convierte en un lugar con carreteras. Las cosas grandes empiezan con una playa pequeña.

O vete a cotillear.
Elige a un compañero que esté en línea, vuela hasta allí y aterriza en medio de todo lo que haya estado construyendo durante toda la semana. Toma notas. Luego vuelve a casa volando y a por ello.

