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Tu isla

Crecimiento de islas 101

  • Todas las islas empiezan como un pedazo de arena en el mar abierto
  • Desbloquea las zonas de construcción y el nuevo terreno surgirá del mar
  • Privada, permanente y tuya para llenar como quieras

Día uno: un banco de arena.

Cada gran isla empieza siendo pequeña. La tuya comienza como un pequeño pedazo de arena en medio del mar y una gran idea de lo que podría ser. No te preocupes: con el tiempo te va a encantar. Eso es seguro... y playero.

Sigue la luz.

Los rayos de luz marcan el terreno que podría ser tuyo después: una playa para una fogata, una colina para mirar a lo lejos, espacio para el pueblo que has estado planeando. Elige dónde crece tu isla y mira cómo toma forma.

El panel de la zona de construcción, que muestra cuánto cuesta la siguiente pieza de terreno.
Revisión de precio en el pasillo del mar.

Luego, el mar te devuelve un poco.

Desbloquéalo y surgirá del agua un terreno totalmente nuevo, con espacio para lo que se te ocurra después: una casa en la playa, un jardín, un vecindario entero. Eso sí que es abrir nuevos terrenos.

Nuevo terreno que surge del mar en una columna de luz.
¡Tierra a la vista!

Llénalo.

Bloques de tu paquete, de cualquier color, donde quieras. ¿Techo morado? ¿Piso verde? Nadie va a decirte que está mal.

Bloques de colores colocándose por todo el nuevo terreno.
Cualquier color, donde sea.

Y luego hazlo otra vez.

Cada zona que abres es más isla, y más isla es más espacio para construir. Todo suma en silencio y, un día, levantas la vista y ahí está: un pueblo. Crecen tan rápido.

La isla más adelante, extendida sobre el agua con pasto, piedra y estructuras.
Mira quién ya creció.

Prohibida la entrada a intrusos. Excepto a los amigos.

Es privada, y se queda exactamente como la dejaste. Las únicas personas que llegan a verla son las que vas a buscar volando. Tu isla, tu lista de invitados.

Míralo en acción

Empieza como arena. Termina siendo algo grandioso.

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